¿UNA ENTREVISTA EN EL BAÑO?

Esta “historia” que vas a leer es ficción. La cree inspirada en uno de los libros de Tom Peters.

Tom Peters le mostró a la gerencia cómo ser un excelente gerente cuando escribió En busca de la excelencia. En otro de sus libros, Las pequeñas grandes cosas dice, en ese libro, a la gerencia en general, y en especial a la gerencia del recurso humano que es con acciones muy fáciles y con poco gasto que se puede lograr que la empresa sea excelente.

En el primer capítulo que lo llama El baño es la clave propone que con baños libres de mal olor, y bien cuidados se inician las 163 pequeñas grandes acciones para lograr la excelencia.

Así comienza esta “historia” que te prometo la leerás en menos de 5 minutos.

MI LLEGADA AL LUGAR.

Llegué a la entrevista con bastante anticipación.

El cargo que ofrecían, por la descripción que habían publicado, lo vi muy interesante. Mi formación profesional y mi experiencia en trabajos anteriores, me decía que ese puesto era para mí.

Envié mi hoja de vida al correo indicado y esperé con tranquilidad y seguridad. Sabía que la persona en recursos humanos que la leyera y comparara con el perfil, tendría un candidato para entrevistar.

Si yo acertaba en mi apreciación y me llamaban a una entrevista las probabilidades de que a mí me escogieran eran bastante altas.

En la recepción del lugar, me presenté y dije que tenía una cita para una entrevista de trabajo. Me pidieron que entrara por la puerta que me señalaron y ahí esperara.

En el salón al que entré había varias sillas; estaban dispuestas en forma de círculo. Yo era la primera persona y me senté en cualquiera de ellas. A medida que se aproximaba la hora para la entrevista fueron llegando más personas hasta que nos reunimos unas 27 personas.

LAS PALABRAS QUE OIGO. 

Uno de los asistentes se levantó para ir al baño…

Cuando regresó le vi la cara de satisfacción y descanso. Se sentó; empezó a conversar con quien estaba a su lado; aunque hablaba en susurro alcance a oír esta conversación que empezó con preguntarle a la otra persona:

¿Te has dado cuenta que un baño afuera de la casa es fundamental?, ¿Qué usar un baño con mal olor es una de las situaciones más incómodas? Y sin esperar a que le respondiera le agrega: es tan sencillo como esto, una vez cierras la puerta de la casa y empiezas a venir hacia el trabajo, hasta que caiga la noche, tienes que utilizar los baños de la oficina, de la planta, del restaurante o hasta del centro comercial.

Esperar desde muy temprano hasta la noche, sin entrar al baño, aunque sea a desocupar la vejiga es una necesidad inevitable. Hay muchas personas, lo sé porque así me lo dijo el médico cuando tuve una situación estomacal; las personas que se aguantan hasta regresar a la casa para entrar al baño, se enferman. Evitan tomar líquidos y aguantan sed, además de las ganas de entrar. Eso les ocasiona enfermedades en las vías digestivas y urinarias. Desde asuntos tan incómodos como las hemorroides, hasta dificultades en la próstata a los hombres y cistitis a las mujeres.

También dijo: cuando el baño es un lugar sin mal olor y además está higienizado se puede trabajar con mucha tranquilidad y concentración; ¡ese detalle tan pequeño, la de unos Baños bien cuidados y con buen olor la productividad aumenta y el ausentismo disminuye!

LA HISTORIA DEL OLOR EN LA FIAMBRERA.

Después le oí contar esta historia que, al empezar, dijo que había sido una experiencia que vivió personalmente. Fue enfático en eso; tanto lo fue que ahí evitó hablar en susurro y subió el volumen de la voz, hasta se le sentía una emoción contenida al hablar.

El olor tiene un impacto en la vida de los seres humanos más allá de lo que uno se puede imaginar; ya había leído yo que es el sentido que más recuerda; en otras palabras un olor se queda en la memoria por años. Los olores de la infancia siempre están presentes. Y agregó: una cosa es leerlo y otra es vivir la experiencia. Esto fue lo que me pasó: mi hija iba para la guardería; la primera vez que se iba de la casa a pasar el día con otros niños y niñas. El fin de semana antes, mi esposa y yo fuimos a comprar la fiambrera para que en ella llevara la media mañana. Al centro comercial que fuimos es al que íbamos con bastante frecuencia; escogíamos ir ese en particular pues los baños eran muy bien cuidados. Además de que estaban sin mal olor, tenían una leve fragancia.

Entramos al almacén de artículos para el hogar; a la persona que nos atendió le preguntamos por la fiambrera. La indicación que nos dio era que estaba en la góndola del fondo en la parte más baja. Llegamos mi esposa y yo; me agaché y puse de rodillas para coger la caja metálica decorada con motivos infantiles; y ahí en esa misma posición, sin levantarme, la abrí. Un olor a comida de fiambre, como el que me empacaban para el jardín infantil salió de ahí. Una emoción me hizo agua en los ojos. Cuando volví en sí, pensé que como es que tenían una fiambrera usada en ese almacén. Me levanté con ella en la mano para ir a quejarme y en el camino hacia la caja del almacén la abrí y volví a oler; ¡y nada! El olor a fiambre se había desaparecido. Fue varios años después que supe lo que me había pasado cuando leí en un estudio científico que de los cinco sentidos el que más memoria tiene es el del olfato.

LAS OTRAS PERSONAS PARTICIPAN PARA HABAR DE LOS OLORES. 

La otra persona asentía al oírle contar la historia y casi todos nosotros, los que esperábamos que nos llamaran a entrevista le poníamos atención y oíamos con interés.

Entonces fue, cuando terminó de contar su historia que otra de las personas intervino y dijo: tanto los malos olores como los buenos se mantienen en la memoria. Yo tuve una novia que utilizaba una marca de perfume que a mí me encantaba y siempre que huelo al perfume porque otra persona se lo pone, me viene a la memoria su nombre y su cara.

La conversación se fue regando por el salón y muchos empezaron a hablar acerca de los olores y las emociones que estos generan en las personas. Hablaron de la aroma terapia y una de las personas que había ahí contó cómo en una empresa donde trabajó, había un ambiente laboral aburrido. La gerencia había hecho todo tipo de acciones, desde capacitaciones hasta cambiar el color de las paredes; el ambiente mejoró cuando eliminaron un mal olor que tenían los baños.

Otra de las personas cuando oyó hablar del mal olor en los baños nos explicó cómo ese mal olor permanente viene es de bacterias que pueden causar enfermedades y así las probabilidades de incapacidad aumentan y la productividad disminuye.

EN OTRA OCASIÓN TE CUENTO SI ME DIERON EL PUESTO.

Cuando me llamaron a la entrevista, de primero, pues llamaban por orden de llegada, aprendí de un tema nuevo para mí; nunca me había yo imaginado que un olor bueno o malo y sobre todo el que se presentan en los baños que usamos cuando estamos afuera de la casa sean tan determinantes para que tanto la salud como el ambiente laboral sea ¡excelentes! 

 

Escrito por David Echavarría 

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